Si sé que él no se va a quedar,
¿por qué lo cuido?

Si sé que no necesita mi calor,
¿por qué lo abrigo?

Si sé que sus ojos jamás me han de mirar,
¿por qué lo admiro?

Si sé que mi corazón está en riesgo,
¿por qué lo castigo?

Si sé que al final me voy a ahogar,
¿por qué no nado?

Si sé que el viento destruirá todo a su paso,
¿por qué le abro?

Si sé que jamás lo haré soñar,
¿por qué deliro?

Si sé que sus labios no me besarán,
¿por qué lo ansío?

Si sé que el fuego me consumirá,
¿por qué lo crío?

Si sé que sus manos jamás me tocarán,
¿por qué lo mendigo?

Si sé que nunca me leerá,
¿por qué le escribo?

Si sé que en mi jardín no florecerá,
¿por qué rocío?

Si sé que su cuerpo nunca ha de ser mío,
¿por qué lo aspiro?

Si sé que voy a tropezar,
¿por qué persigo?

Si sé que no me espera,
¿por qué aquí sigo?

Si sé que el olvido es el destino,
¿por qué resisto?

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