Paréntesis.

 Sé que algún día, en algún lugar, tu boca cruzará palabras con alguien más,
te vas a enamorar profundamente de su mirada,
y aunque aún no la conozcas, yo ya sé que la amas.

Encontrarás un cuerpo para refugiarte cuando algo en tu pecho arda como el fuego,
sentirás que has encontrado el cielo en medio de unas piernas
y querrás viajar al infierno para ver cómo quema.

Vas a amar de la misma forma en que yo amé tu cuello,
recogerás las flores marchitas del suelo y plantarás nuevas semillas donde ahora sólo hay miedo.

Te volverás loco cuando pruebes el néctar del deseo,
ya no habrá más poesías ni noches de desvelo,
olvidarás el olor de nuestros años,
sanarán las heridas de nuestros daños,
el tiempo volverá a su ritmo habitual,
y con mucha suerte
quizá
algún día
me puedas enterrar.

No existiremos más en este mundo 
ya no habrá un "tú y yo"
no habrá reencuentros
no oirás más mi voz
me esfumaré 
y me llevaré conmigo todo este amor.

Quizá, cuando mires el cielo sentirás que alguna vez,
tal vez en un sueño,
existió una mujer que pintaba en las nubes anhelos,
pero no serás capaz de recordar su rostro,
no sabrás su nombre ni saborearás su torso,
porque habrás dejado atrás 
la esperanza
de vernos suceder
en este mundo que nunca fue de nosotros.

Algún Martes de Noviembre cuando visites un burdel
o en alguna fiesta veas bailando a una mujer
sentirás la lejanía,
ya no seré tuya 
habrá pasado mucho tiempo desde la última vez
y pensarás en mí
como alguien a quien
tuviste pero dejaste ir.

Yo te amé,
eso lo sé,
yo rompí las costuras para mirar dentro de ti,
metí las manos en la hoguera que eras
y cuando sentí cómo ardía el frío,
me quedé a dormir,
tú no lo supiste, pero siempre estuve ahí,
dupliqué las llaves,
despojé tú memoria
y me quedé a vivir,
pero algún día, con mucha suerte
podrás deshacerte de mí.

Vas a olvidarme como se olvida lo inservible,
vas a dejar de amarme, como tanto lo anhelas,
mirarás a otras chicas sin buscarme en ellas,
tu corazón sanará y dejarás de desear hacerme el amor
una vez más.

No tengas miedo
sucederá.   

Mientras tanto, vivirás extrañándome
querrás venir algunas veces
sobre todo en invierno cuando el cuerpo pida auxilio para silenciar el frío
pensarás en mí toda la semana
los meses parecerán años
los minutos, eternidad
y me llamarás
para asegurarte que yo tampoco te pueda olvidar,

pero ya he llorado un mar,
ya has dolido hasta sangrar,
te has llevado mi paz
y me has querido matar.

No es justo que aún así no pueda dejarte de amar.
Pero algún día, ya no dolerás,
el sol saldrá y miraré hacia atrás sin querer regresar.

 (Gracias por haberte ido, yo nunca hubiera podido, 
te amaba tanto, 
aún te amo, 
que me hubiera quedado aunque me hubieses hundido.) 




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