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Mostrando las entradas de junio, 2020

Perdón, corazón.

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Perdón, corazón, te volví a lastimar.  Te juro que no fue mi intención, jamás supe que dolería así el amor; siempre creí que no tenías memoria, suponía que para ti era fácil olvidar historias, que no iban a importarte los veranos de nieve y los inviernos de sol, pero me equivoqué, y lo siento, corazón. No sabía que por las noches me mantendrías despierta pensando en alguien que ya no me piensa, no tenía idea de que una persona podía herirte tanto, que iba a arrancarte de los ojos la primavera y en su lugar te pondría ciclones y tormentas. Misericordia, corazón. Yo creí que desde que él llegó la vida se teñiría todos los días de color, que el miedo ya no existiría y que la valentía se apoderaría de los dos. Me sentía dentro de un caleidoscopio de amor, veía destellos y vivía la ardiente pasión. ¿Cómo podría imaginar que al final nos romperían a los dos? Clemencia, corazón. Yo sentía bien dentro la fuerza de tus latidos y sabía que sonreías cuando sentías mis suspiros, cualquier vent...

Carta 3.

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Lunes, Junio 15. Frida: Hoy que son las 18:48, mientras el viento sopla mis cabellos y miro en el cielo unas aves volar, también te escribo que te quiero. ¿Cuántas veces lo habrás escuchado ya? ¿Qué más podría decirte yo que no sepas ya? Que los días no son días si no escucho tu voz o si no te veo bailar. Te pienso, te pienso y te vuelvo a pensar, y no puedo evitar extrañarte de esta forma tan desgarrante que me pone el mundo a temblar. Pero nada puedo hacer ya si tú no piensas volver, no existen palabras que te hagan regresar, sobre todo porque estoy consciente de que sabes el camino hacia a mí y sé que si quisieras volver, ya estarías aquí. A penas veo el sol que se oculta tras el horizonte y pienso en nuestros días, en nuestras noches, en todo lo que me hubiera gustado enseñarte y lo que sé que habría aprendido de ti. ¿Alguna vez te dije que admiraba tu silencio? Sí, ese extraño hábito que tenías de quedarte pasmada como si desearas escuchar el latido de tu corazón en medio ...

Carta 2.

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Miércoles, Junio 10.  Fridita, mi niña. Otro día eterno sin ti.  Hoy desperté muy temprano sólo para darme cuenta de que otra vez no amaneciste a mi lado. La ducha es silenciosa, ya no bailo, entro y salgo porque siento que mientras más tardo te me borras de la piel más rápido. ¿Por qué no es tan fácil borrar también del corazón? Siento dentro un tsunami, Fridita, que arrasa con todo. Me ahoga despacito y no puedo detenerlo; no he parado de llorar, pero ni siquiera esa lluvia me deja respirar.  Por la tarde estuve a punto de llamarte, vi el atardecer por la ventana y pensé en aquellos cinco minutos que compartíamos cada día mientras nos besábamos con alegría y olvidábamos que el resto del mundo existía. ¿Te acuerdas? ¡Como quisiera que fuera invierno para morir de frío y no de ausencia! Mi mano sobre tu mano, mi boca sobre tu boca y nuestros corazones al unísono palpitando. ¡Que se vaya ya la primavera con sus flores! Y que regreses tú. Tengo unas pre...

Carta 1.

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Martes, Junio 9. Frida. Ya sé que estás cansada de que te escriba tantas cartas aunque jamás las leas y de que en todas ellas siempre te diga lo mismo, pero mi corazón últimamente ha comenzado a latir en reversa y hay un suspiro en el pecho que me atormenta, que no consigo sacar desde que no estás, y no me deja respirar.  He decidido escribirte estas cartas y dejar que todo el mundo las vea, porque ya me cansé de esperar a que vengas a leerme, cuando sé con certeza que no quieres hacerlo.  Sé que has decidido arrancarme de tu pecho, que seguramente ahora estás mejor sin mi miedo, sin mi angustia, sin mi silencio, sin mis secretos, sin mí. Y sabes qué, estoy feliz por ti, porque sé que esta decisión que has tomado va a impulsar tu vuelo; aunque debo confesarte que aquí todavía resuena el eco de tu ausencia y las paredes de esta casa me hacen sentir prisionero de un recuerdo, pero aún conservo la esperanza de encontrarte alguna vez en la fila del supermercado, en l...