Pecado.
Había sido un día pesado y había bebido bastante alcohol, la cabeza me daba vueltas y sólo pensaba en tumbarme sobre el colchón; afuera hacía un frío terrible y en el primer piso de la casa una inquietud temible.
Me quedé a oscuras en la cocina, rememorando lo que había ocurrido aquella noche, cuando se me acercó. Comenzó todo con una charla y un repentino beso surgió, estaba deseándolo intensamente, su olor, su cálido aliento y su cuerpo apoderándose de mi razón; así que en vez de detenerlo todo, solté las riendas de mis deseos, y continué el beso apasionado, aunque sabía que era un error; me aferré a mis anhelos y mi cegada obsesión por tenerlo. Me llenó de besos, recorrió mi pecho y entre mis piernas una tormenta eléctrica se avecinó; me tomó con fuerza y me subió en la barra y en ese momento sólo quería desgarrarle la espalda; se me nubló la conciencia y se me tostó la carne, deslizó entre sus dedos mis mestizos cabellos y aprisionó entre sus muslos mis más oscuros secretos; cuando llegó a mi cuello me había invadido ya la locura, estaba deseando ser enteramente suya. Quería gritar con fuerza y gemir mis latidos, recorrer su piel pasito a pasito hasta fusionarnos en el delito. Ya sabía que estaba mal desear a alguien prohibido, soñar que sus labios y mi ombligo se encontraban en el Olimpo aunque fuera clandestino; imaginar que me arrancaba las bragas que llevaba bajo el vestido, y que escapara entre la noche para que nadie pudiera descubrirnos. Pero no podía dejar de pensar en su piel ardiendo en el deseo de arriesgarnos sin miedo, de besar mis senos y pintar su lienzo, de conocer nuestros más íntimos caprichos y hacerlo sobre la mesa, con dos de azúcar y agua hirviendo. Sería nuestro secreto eterno, porque en cuanto saliera el sol, se convertiría en un vago recuerdo.
Y así culminó el sueño, de esos que no se olvidan, ni en otras camas, ni en otros cuerpos, ni en otras vidas.
Posdata: quedaron asuntos pendientes entre los dos, lo espero cuando quiera divertirse, hay condones en el cajón y un par de copas sobre el buró.
The grasshopper (detail) - Jules Lefebvre.

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