Abuela otoñal.
La piel de mi abuela tiene sesenta y cinco años, bajo los ojos se le forman unas líneas que te conduce hacia el mar y sobre la mejilla derecha un hoyuelo que te lleva a lo más profundo de la inmensidad. Los cabellos de mi abuela son eternos como las noches bellas, algunos son todavía color negro y resguardan toda la vida que le espera; sin embargo, sus cabellos color blanco son más especiales, porque llevan impresas sus memorias más reales, aquellas que la trajeron hasta donde está ahora.
Mi abuela se despierta a las cinco de la mañana, y se para frente al espejo más o menos una hora, para retocarse los recuerdos de aquel gran amor que tanta falta le hace ahora. Mi abuela siempre lleva pendientes, pero muy a menudo los pierde; se la pasa escogiendo los ideales durante un largo rato, aunque sabe que no estarán con ella un eterno plazo. Mi abuela es la mejor en la cocina, ahí vive todo el día de Domingo, y cuando dice "la cena está lista" a veces se pone triste porque no está completa la familia. Mi abuela siempre se queda dormida en el sofá, con la televisión prendida y los anteojos puestos, pero si alguien se atreve a cambiar el canal, seguro lo reprochará. Mi abuela nunca anda descalza, es fiel creyente de que cuando lo estás, algo malo pasa. Mi abuela siempre me da dos besos cuando me saluda y dos más de despedida, por si las dudas. Mi abuela silba cuando está cocinando y mueve las manos demasiado rápido; cruza la habitación con agilidad, pero siempre, algo sale mal, pero no importa, eso es lo que más le gusta de cocinar. Mi abuela siempre se ensucia la blusa mientras está comiendo, se los juro, todas sus prendas llevan ese recuerdo. Mi abuela se fuma máximo dos cigarrillos al día, porque uno no es ninguno y dos a penas son uno. Mi abuela es mi mejor cómplice, le gusta obsequiarme libros y me ayuda a escogerlos, se enoja conmigo cuando no termino de leerlos. Mi abuela lleva su anillo de matrimonio todavía, aunque hallan pasado ya 26 años desde la partida del único hombre en su vida. Mi abuela es valiente y siempre lucha por lo que quiere. Mi abuela detesta usar pantalones, prefiere las faldas marrones; a veces lleva el cabello suelto y alborotado, cuando hace calor se lo ata para evitarlo. Mi abuela alimenta a su perro color negro todos los días con cuidado, porque tiene un corazón demasiado humano. Mi abuela siempre deja el monedero en todos lados, en la cama, en el buró, en el tocador, hasta en el baño y se tarda mucho tiempo buscándolo. Mi abuela lleva a diario un reloj en la mano y siempre lo está observando. Mi abuela habla muy fuerte por el teléfono, siempre dice que quizá la otra persona no la está escuchando. Mi abuela es muy divertida en las fiestas familiares, aunque a veces tiene un carácter demasiado malo. Mi abuela lleva su bolsa a cualquier lugar, tiene compartimientos secretos para que los curiosos no puedan encontrarlos. Mi abuela tiene unos pies cansados, pero es fanática de caminar y descubrir miles de sitios atrapados. Mi abuela nunca escucha la alarma del despertador, y aunque siempre lo intenta, antes le sale el sol. A mi abuela le gusta preparar el té, porque cree que tiene un gran poder. Mi abuela abraza con todas las fuerzas de su ser.
Mi abuela tiene un corazón del tamaño del universo y unos ojos oscuros que albergar un millón de secretos. Mi abuela es un regalo del cielo, la quiero a mi lado hasta que termine lo eterno.
Mi abuela se despierta a las cinco de la mañana, y se para frente al espejo más o menos una hora, para retocarse los recuerdos de aquel gran amor que tanta falta le hace ahora. Mi abuela siempre lleva pendientes, pero muy a menudo los pierde; se la pasa escogiendo los ideales durante un largo rato, aunque sabe que no estarán con ella un eterno plazo. Mi abuela es la mejor en la cocina, ahí vive todo el día de Domingo, y cuando dice "la cena está lista" a veces se pone triste porque no está completa la familia. Mi abuela siempre se queda dormida en el sofá, con la televisión prendida y los anteojos puestos, pero si alguien se atreve a cambiar el canal, seguro lo reprochará. Mi abuela nunca anda descalza, es fiel creyente de que cuando lo estás, algo malo pasa. Mi abuela siempre me da dos besos cuando me saluda y dos más de despedida, por si las dudas. Mi abuela silba cuando está cocinando y mueve las manos demasiado rápido; cruza la habitación con agilidad, pero siempre, algo sale mal, pero no importa, eso es lo que más le gusta de cocinar. Mi abuela siempre se ensucia la blusa mientras está comiendo, se los juro, todas sus prendas llevan ese recuerdo. Mi abuela se fuma máximo dos cigarrillos al día, porque uno no es ninguno y dos a penas son uno. Mi abuela es mi mejor cómplice, le gusta obsequiarme libros y me ayuda a escogerlos, se enoja conmigo cuando no termino de leerlos. Mi abuela lleva su anillo de matrimonio todavía, aunque hallan pasado ya 26 años desde la partida del único hombre en su vida. Mi abuela es valiente y siempre lucha por lo que quiere. Mi abuela detesta usar pantalones, prefiere las faldas marrones; a veces lleva el cabello suelto y alborotado, cuando hace calor se lo ata para evitarlo. Mi abuela alimenta a su perro color negro todos los días con cuidado, porque tiene un corazón demasiado humano. Mi abuela siempre deja el monedero en todos lados, en la cama, en el buró, en el tocador, hasta en el baño y se tarda mucho tiempo buscándolo. Mi abuela lleva a diario un reloj en la mano y siempre lo está observando. Mi abuela habla muy fuerte por el teléfono, siempre dice que quizá la otra persona no la está escuchando. Mi abuela es muy divertida en las fiestas familiares, aunque a veces tiene un carácter demasiado malo. Mi abuela lleva su bolsa a cualquier lugar, tiene compartimientos secretos para que los curiosos no puedan encontrarlos. Mi abuela tiene unos pies cansados, pero es fanática de caminar y descubrir miles de sitios atrapados. Mi abuela nunca escucha la alarma del despertador, y aunque siempre lo intenta, antes le sale el sol. A mi abuela le gusta preparar el té, porque cree que tiene un gran poder. Mi abuela abraza con todas las fuerzas de su ser.
Mi abuela tiene un corazón del tamaño del universo y unos ojos oscuros que albergar un millón de secretos. Mi abuela es un regalo del cielo, la quiero a mi lado hasta que termine lo eterno.

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