La chica.
HISTORIA
2.
Esta es la historia de dos chicos que se enamoraron de una
mujer de labios rosados y frías manos. Sus nombres serán resguardados, pero sus
corazones no pudieron ser salvados. Ambos tenían dieciocho años, la chica a penas
diecisiete fríos inviernos y un palpitar helado.
Era tan bella que no podían resistirse, el sujeto número
uno le escribía las tardes grises, el sujeto número dos le componía canciones
tristes.
Su cabello era dorado, el cielo lo llevaba impregnado en los
labios. El sujeto número uno le obsequiaba claveles morados, el sujeto número
dos chocolates amargos.
Tenía una voz angelical, las estrellas pedían deseos al
verla pasar. El sujeto número uno la sorprendía con cenas románticas: velas,
perfume y un arreglo floral; el sujeto número dos la llevaba a museos, esculpía
su retrato mientras la veía jugar.
Amaba la lluvia, el sol, el cielo y su inmensidad, a su
lado uno sólo podía preguntarse por qué el color podía variar. El sujeto número
uno resguardaba su silueta bajo un impermeable, la tomaba entre sus brazos y la
alejaba de las gotas entrañables. El sujeto número dos le obsequiaba besos bajo
la lluvia, empapaba su alma de bondad y frescura.
Era libre como las aves y no se sabía quedar, a su lado
todo lo eterno se acababa en un parpadear.
Un día de invierno el sujeto número uno y el sujeto número
dos se encontraron en la banca de un parque, por alguna razón charlaron a cerca
de una mujer incomparable, resultó de pronto que los dos amantes estaban
enamorados de la misma dama. Ambos sabían que ninguno era el culpable. Era una
chica tan inefable, que era imposible no entregarse en cuerpo y alma a sus
palabras radiantes. Con ella se olvidaban del mundo y de pronto todo parecía
más extasiante.
Pero desapareció, y a
partir de ese adiós, ninguno de los dos volvió a amar con tanta pasión. 
Me recuerda a aquella historia de dos chicas que se perdieron en los ojos de un Sol, y jamás volvieron.
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