Mis veces.
Una vez besé a un chico en los labios y volé. Una vez cuando tenía quince. Y el corazón se me quería salir del pecho, las piernas me temblaron con derecho y el tiempo colapsó sin remedio. Una vez cuando tenía quince.
Una vez me enamoré de una ausencia y me perdí en la impaciencia de que esa persona me quisiera. Una vez cuando tenía catorce. Y creí por vez primera que encontraba mi alma gemela, me volví loca discreta y soñaba despierta. Una vez cuando tenía catorce.
Una vez tomé de la mano a un desconocido con el que pasaba todos los crepúsculos de mi Marzo. Una vez cuando tenía doce. Y lo miraba a los ojos intentando averiguar qué pensaba, y le preguntaba si extrañaba a su viejo amor, pero él jamás contestaba. Una vez cuando tenía doce.
Una vez arranqué del jardín de la abuela unas margaritas para mi madre. Una vez cuando tenía cinco. Y mi abuela enfadó, pero mi madre sonrió y miró al cielo y de pronto el sol brilló etéreo. Una vez cuando tenía cinco.
Una vez lloré toda una madrugada y me preguntaba porqué el chico que amaba no me miraba. Una vez cuando tenía diecisiete. Y la Luna fue mi cómplice y compañera, y la poesía se volvió mi incondicional y después ya no pude parar. Una vez cuando tenía diecisiete.
Una vez vi a Venus por el telescopio de mi abuelo y por primera vez me sentí parte del cielo. Una vez cuando tenía seis. Y mis pies ya no tocaban el suelo y creía que vivía en un cuento, y sus brazos eran mi mejor secreto. Una vez cuando tenía seis.
Una vez perdí a mi persona favorita y sentí que las estrellas dejaban de brillar, lloré con tanta intensidad, creí que el mundo se iba a acabar. Una vez cuando tenía diez. Y me entregué al cielo para siempre, y cada momento mis ojos le pertenecen, soy pedazos de nubes y un montón de suturas que aún no logran sanar, porque no le puedo olvidar. Una vez cuando tenía diez.
Una vez toqué el rostro de un hombre que me volvía loca hasta su nombre, tenía los labios más rosados y el corazón más acelerado. Una vez cuando tenía dieciocho. Y fue mi sueño adorado, mis primeras veces enamorando, mis besos más apasionados. Una vez cuando tenía dieciocho.
Una vez me regalaron una flor del color del cielo de Abril, con tantos pétalos por contar y tantas historias por vivir. Una vez cuando tenía dieciséis. Y me obsequiaron la eternidad de un amor real; me volvieron chica de sus sueños y me hicieron lluvia; me dieron promesas de un futuro incierto que algún día vendrá. Una vez cuando tenía dieciséis.
Una vez me prometieron que el mundo era cálido y que nadie me iba a lastimar, pero ese hombre de ojos mieles fue el primero en fallar. Una vez cuando tenía ocho. Y me dijeron que las navidades serían preciosas y los cumpleaños llenos de rosas, y desde entonces no está. Una vez cuando tenía ocho.
Una vez me sentí mariposa e intenté escapar, busqué respuestas y tesoros escondidos en algún lugar, me encontré con unos ojos hundidos y un ser perdido. Una vez cuando tenía cuatro. Y me enseñaron a volar con el sonido del tic tac y me sentí libre hasta reventar. Y comencé a cantar. Una vez cuando tenía cuatro.
Una vez me preguntaron qué era el unicornio azul y no supe contestar. Me prometieron que lo iba a encontrar. Una vez cuando tenía trece. Y ahora ya no busco más, porque lo perdí al despertar. Una vez cuando tenía trece.
Una vez jugué a que sabía escribir poemas y a la gente le gustaron mis letras, y me sentí luciérnaga alumbrando caminos perdidos. Una vez cuando tenía once. Y comencé a escribir en todos los lugares sombríos, y me hice amiga de los olvidos. Una vez cuando tenía once.
Una vez sentí tanta paz, que me quedé sin palabras para un poema terminar. Así que lo dejé con puntos suspensivos para que alguien más lo pudiera...
Una vez me enamoré de una ausencia y me perdí en la impaciencia de que esa persona me quisiera. Una vez cuando tenía catorce. Y creí por vez primera que encontraba mi alma gemela, me volví loca discreta y soñaba despierta. Una vez cuando tenía catorce.
Una vez tomé de la mano a un desconocido con el que pasaba todos los crepúsculos de mi Marzo. Una vez cuando tenía doce. Y lo miraba a los ojos intentando averiguar qué pensaba, y le preguntaba si extrañaba a su viejo amor, pero él jamás contestaba. Una vez cuando tenía doce.
Una vez arranqué del jardín de la abuela unas margaritas para mi madre. Una vez cuando tenía cinco. Y mi abuela enfadó, pero mi madre sonrió y miró al cielo y de pronto el sol brilló etéreo. Una vez cuando tenía cinco.
Una vez lloré toda una madrugada y me preguntaba porqué el chico que amaba no me miraba. Una vez cuando tenía diecisiete. Y la Luna fue mi cómplice y compañera, y la poesía se volvió mi incondicional y después ya no pude parar. Una vez cuando tenía diecisiete.
Una vez vi a Venus por el telescopio de mi abuelo y por primera vez me sentí parte del cielo. Una vez cuando tenía seis. Y mis pies ya no tocaban el suelo y creía que vivía en un cuento, y sus brazos eran mi mejor secreto. Una vez cuando tenía seis.
Una vez perdí a mi persona favorita y sentí que las estrellas dejaban de brillar, lloré con tanta intensidad, creí que el mundo se iba a acabar. Una vez cuando tenía diez. Y me entregué al cielo para siempre, y cada momento mis ojos le pertenecen, soy pedazos de nubes y un montón de suturas que aún no logran sanar, porque no le puedo olvidar. Una vez cuando tenía diez.
Una vez toqué el rostro de un hombre que me volvía loca hasta su nombre, tenía los labios más rosados y el corazón más acelerado. Una vez cuando tenía dieciocho. Y fue mi sueño adorado, mis primeras veces enamorando, mis besos más apasionados. Una vez cuando tenía dieciocho.
Una vez me regalaron una flor del color del cielo de Abril, con tantos pétalos por contar y tantas historias por vivir. Una vez cuando tenía dieciséis. Y me obsequiaron la eternidad de un amor real; me volvieron chica de sus sueños y me hicieron lluvia; me dieron promesas de un futuro incierto que algún día vendrá. Una vez cuando tenía dieciséis.
Una vez me prometieron que el mundo era cálido y que nadie me iba a lastimar, pero ese hombre de ojos mieles fue el primero en fallar. Una vez cuando tenía ocho. Y me dijeron que las navidades serían preciosas y los cumpleaños llenos de rosas, y desde entonces no está. Una vez cuando tenía ocho.
Una vez me sentí mariposa e intenté escapar, busqué respuestas y tesoros escondidos en algún lugar, me encontré con unos ojos hundidos y un ser perdido. Una vez cuando tenía cuatro. Y me enseñaron a volar con el sonido del tic tac y me sentí libre hasta reventar. Y comencé a cantar. Una vez cuando tenía cuatro.
Una vez me preguntaron qué era el unicornio azul y no supe contestar. Me prometieron que lo iba a encontrar. Una vez cuando tenía trece. Y ahora ya no busco más, porque lo perdí al despertar. Una vez cuando tenía trece.
Una vez jugué a que sabía escribir poemas y a la gente le gustaron mis letras, y me sentí luciérnaga alumbrando caminos perdidos. Una vez cuando tenía once. Y comencé a escribir en todos los lugares sombríos, y me hice amiga de los olvidos. Una vez cuando tenía once.
Una vez sentí tanta paz, que me quedé sin palabras para un poema terminar. Así que lo dejé con puntos suspensivos para que alguien más lo pudiera...

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