El destino, que lleva tu nombre escrito.
Te extraño irremediablemente, los días parecen polvo y los sueños se quedan atrapados en el reloj de arena; me quedan futuros inciertos y unas ganas inmensas de tenerte cerca. Te busco en cada cielo color rosa que se me aparece, en los atardeceres en que puedo soplar dientes de león, y en los suspiros que nunca alcanzan a tocar tu rostro. Te encuentro en las estrellas que jamás termino de contar, en los días que nos faltarían para nuestra cita después de mil quinientos diez, en la sombra que hacen los árboles en el suelo cuando comienza a oscurecer. Anhelo que las gerberas vuelvan a florecer en mi jardín, que no digas adiós, porque no quiero dejarte ir. Sueño con que vuelvas a tomar mi mano algún día frente aquel parque de juegos al que fuimos juntos en algún momento, en donde el mundo parecía más ligero y no tenía tanto miedo. Ambiciono que nuestra utopía cobre vida, que veamos correr a un montón de personitas al rededor nuestro, que te recuestes a mi lado frente al fuego, que no me dejes, que no te deje, que nos quedemos. Quiero encontrarte en plena madrugada viendo el televisor, quiero que me cocines todo lo que quieras mientras te espero en la bañera, quiero refugiarme en tus brazos las tardes de invierno, escuchar tu risa invadir la habitación, recostarme en tu pecho y disfrutar los latidos de tu corazón, aferrarme a tu piel cada mañana cuando tengas que irte, y compartir contigo mi esperanza. Me matan las ganas de entregarte todas las cartas que te he escrito, la poesía en año nuevo y las canciones que me recuerdan a ti. Ansío escuchar tus ronquidos de siempre, observarte dormido mientras el mundo entero desaparece, y verte llegar a casa con un puñado de besos que ahora tanto me faltan.
No quiero un mundo sin ti, sin mi lluvia y tu fuego. No quiero una primavera sin tus veintiún Abriles y mi millón de inviernos, ni un poema sin tu compañía; no quiero "un lugar a donde ir" sin tu mirada sobre mis huesos, ni quiero saber cuántas pestañas tengo si no eres tú quien las cuenta. No quiero un café tibio con tu ausencia, ni una flor preciosa sin tus promesas; no quiero una casa sin sueños y columpios, ni un álbum sin nuestras fotografías. No quiero un primer beso de otros labios, ni un abrazo dorado sin tus manos; no quiero que alguien más tiemble cuando me mire, ni helado a las tres de la madrugada cuando todo es sublime. No quiero corazones sobre las íes, ni cartas escritas con letras mayúsculas, sin ti. Quiero a alguien que sepa quererme con la intensidad de tu corazón. Quiero pasión, confianza y montones de vehemencia. Quiero ser inefable entre tus labios, inolvidable para tu corazón y eterna, para los dos.
Quiero que sepas que no dejo de pensar en ti, que te quiero con todo el corazón, que el cielo no es el mismo desde nuestro último encuentro, que las campanas de las iglesias sólo suenan a reencuentro, que Medrano te trae de regreso cada madrugada en que el insomnio me ataca, que la Luna no ha dejado de perseguirme a casa, que los secretos se vuelven montañas imposibles de escalar, y que hay un millón de cosas que quiero gritar. Que no quiero dos mil días más de espera, que por las mañanas ambiciono que aparezcas.
Que hoy no me llamo Abril, que me he cambiado el nombre para ti. Soy la chica que creaste en tus sueños, la que siente desaparecer sin tus letras, sin tus te quieros. La que te echa de menos este crepúsculo inconmensurable...
... la que... no... consigue... olvidarte.
No quiero un mundo sin ti, sin mi lluvia y tu fuego. No quiero una primavera sin tus veintiún Abriles y mi millón de inviernos, ni un poema sin tu compañía; no quiero "un lugar a donde ir" sin tu mirada sobre mis huesos, ni quiero saber cuántas pestañas tengo si no eres tú quien las cuenta. No quiero un café tibio con tu ausencia, ni una flor preciosa sin tus promesas; no quiero una casa sin sueños y columpios, ni un álbum sin nuestras fotografías. No quiero un primer beso de otros labios, ni un abrazo dorado sin tus manos; no quiero que alguien más tiemble cuando me mire, ni helado a las tres de la madrugada cuando todo es sublime. No quiero corazones sobre las íes, ni cartas escritas con letras mayúsculas, sin ti. Quiero a alguien que sepa quererme con la intensidad de tu corazón. Quiero pasión, confianza y montones de vehemencia. Quiero ser inefable entre tus labios, inolvidable para tu corazón y eterna, para los dos.
Quiero que sepas que no dejo de pensar en ti, que te quiero con todo el corazón, que el cielo no es el mismo desde nuestro último encuentro, que las campanas de las iglesias sólo suenan a reencuentro, que Medrano te trae de regreso cada madrugada en que el insomnio me ataca, que la Luna no ha dejado de perseguirme a casa, que los secretos se vuelven montañas imposibles de escalar, y que hay un millón de cosas que quiero gritar. Que no quiero dos mil días más de espera, que por las mañanas ambiciono que aparezcas.
Que hoy no me llamo Abril, que me he cambiado el nombre para ti. Soy la chica que creaste en tus sueños, la que siente desaparecer sin tus letras, sin tus te quieros. La que te echa de menos este crepúsculo inconmensurable...
... la que... no... consigue... olvidarte.

Dios santo, creo que voy a llorar. Las palabras más bonitas que eh leído y a la vez las palabras con un corazón tan roto presente en una carta. Oficialmente amo tus escritos ❤��
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