Estaba.
Estaba enamorado de su piel aterciopelada y su cabellera siempre enmarañada.
Sus labios dibujaban el paraíso, y estando a su lado me sentía al borde de un precipicio.
Me gustaba su voz tan angelical que me hacía siempre volar.
Cuando comenzaba a nevar bajo su pecho, ponía mi boca sobre su cuello y escuchaba lentamente su infalible aliento llenándome de paño el torso a besos.
Estaba enamorado de ella y de su cintura que refugiaba la primavera oscura; sus piernas eran temibles, me enredaban a ella de forma terrible, pues entre aquellas dos dulzuras escondía su increíble locura.
Bebía café de su ombligo, y mientras deslizaba mi oído, podía escuchar su canción de Domingo.
Era un pirata enamorado de su cuerpo, y con cada beso me perdía entre sus huesos; siempre que observaba su rostro descubría un defecto poderoso, pero irremediablemente me volvía su esclavo misterioso.
Me tenía hechizado de pies a cabeza, y cuando le apetecía me ataba las manos a la impaciencia, me lamía las pestañas para descubrir viejas promesas, me decía que no se iría, mientras me acariciaba con torpeza.
Sus labios dibujaban el paraíso, y estando a su lado me sentía al borde de un precipicio.
Me gustaba su voz tan angelical que me hacía siempre volar.
Cuando comenzaba a nevar bajo su pecho, ponía mi boca sobre su cuello y escuchaba lentamente su infalible aliento llenándome de paño el torso a besos.
Estaba enamorado de ella y de su cintura que refugiaba la primavera oscura; sus piernas eran temibles, me enredaban a ella de forma terrible, pues entre aquellas dos dulzuras escondía su increíble locura.
Bebía café de su ombligo, y mientras deslizaba mi oído, podía escuchar su canción de Domingo.
Era un pirata enamorado de su cuerpo, y con cada beso me perdía entre sus huesos; siempre que observaba su rostro descubría un defecto poderoso, pero irremediablemente me volvía su esclavo misterioso.
Me tenía hechizado de pies a cabeza, y cuando le apetecía me ataba las manos a la impaciencia, me lamía las pestañas para descubrir viejas promesas, me decía que no se iría, mientras me acariciaba con torpeza.
Estaba enamorado de una fugaz estrella, que nunca dijo adiós, pero tampoco regresó.

Esto es extremadamente hermoso ��❤
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