De manos heladas, mujer.

¿En dónde estaba la primavera cuando el frío entraba por la ventana y se hospedaba en mi pecho? ¿En dónde estaba el sol ardiente que derretiría las palabras congeladas? ¿Y en dónde se suponía que crecerían las flores de mil colores que adornarían los poemas con faltas ortográficas? ¿A dónde se iban las aves al anochecer en los libros de cuentos? ¿Y por qué la permanencia de la calidez en nuestras almas era tan fugaz? ¿Por qué las personas taciturnas sobrepasan los límites al encender la radio? ¿Y a dónde huían los niños de risas atónitas cuando cerraba el parque de juegos? ¿Por qué la luna dejaba de ser de queso y las señoras centenarias ya no contaban sus historias de amor? ¿Por qué el GPS dejó de encontrarte cuando se lo pedía? ¿Por qué los sentimientos se ponían borrosos cuando llorábamos? ¿Por qué hay tantos signos de interrogación en este texto? ¿Y por qué nadie responde mis preguntas?

No me gustan los Jueves a las once de la noche, porque están por acabarse, pero no se acaban. No me gusta el olor de las esperanzas vanas, ni ver poco a poco cómo se apagan. No me gusta hablar por teléfono hasta la madrugada con personas malas y detesto tener pesadillas largas. Me da miedo la oscuridad de los Jueves y el silencio que irradian. Mis huesos se vuelven frágiles y mis manos ásperas. No me gusta el café muy caliente ni el insomnio que surge de repente. Tampoco veo televisión hasta las dos, intento dormir con precaución. Los Jueves por la noche los corazones laten rápido y las mentes imaginan perfección. No me gusta esa palabra, dice muy poco y exige demasiado. Las canciones se escuchan muy bajito y los pensamientos nos gritan despacito. Los hombres ven el fútbol y las mujeres se pintan las uñas de un solo color. Los niños quieren que sus padres les lean un cuento, y los padres prefieren hacerlo en otra ocasión. Los Jueves me dan miedo porque no estás, los Jueves me asustan porque no vendrás. 

Me gustan los Jueves a las once treinta, porque falta menos para que colapsen. Me gusta el Carpe Diem de resurrección y los déjà vu del "te quiero más". Me encanta el sonido del viento los Jueves al anochecer, las gotas de lluvia acompañadas de una taza de té (TI). Con poca azúcar para volar y con una pizca de estrella fugaz. Me gustan las casas del árbol y los calendarios que empiezan por Marzo. Amo pasionalmente esconderme bajo las sábanas y al sonreír enseñar los dientes. Me gusta mucho la palabra "soñar", pero antes de esa siempre estará "amar"(TE). No soy buena con la ironía, aún así quería decirte que amo la soledad pero deseo tu compañía. Me gustan tus manos cuando recorren mi espalda, pero me encantan los lunares que adornan tu cara. A veces no te beso como tú quisieras, pero temo perder el control y que después no me quieras. Me gusta el color de tu cabello y los museos en tus pestañas, eres una ruina antigua, y las puertas de mi nueva tienda están abiertas para lo antiquísimo. Me gusta(s) tu(´) (,) silencio.

Así es el cielo, un desastre, como mis letras. Así eres tú, un caos, como el final de una fiesta. ¿Te gustan los globos? Porque me gustaría atarte uno a la muñeca. ¿Crees en los deseos? Porque quisiera pedir(TE) un millón de veces. ¿Crees en la palabra "siempre"? Yo no, pero te quiero siempresiempre; ¿ESO EXISTE?

Me gusta cuando entra el Viernes a las 0:00, entonces todo cambia y apago las velas por fin en la madrugada. Te siento más cerca de mi alma, aunque aún no estés sobre mi cama. Sí, te sigo extrañando, pero siento tus labios sobre mi cara. Me gusta tu dulcísimo pecho y la eternidad entre tus muslos. ¿Te quedará(s) esa camisa tan abotonada? Deshagámonos de los libros sin dibujitos y pongamos en práctica nuestros conocimientos erróneos. Podemos ser dos cuerpos y un alma, o si lo prefieres, amantes sin reglas. ¿Por qué no apagas la luz y calientas las manos? Desearía que fueras un mago, pero eres más magia que conejos dentro de sombreros o palomas blancas. ¿Y si hacemos un trato? Desnúdate y te haré poesía, ¿quieres cerveza o vino tinto? Tengo los labios carmín para tu columna vertebral y en mi jardín hay algunas rosas que podríamos cortar. ¿Bailamos sobre Marte?, ¿o intento aMarte? Ya casi es Viernes, prepárate. Hoy haremos el amor jugando a inventar rimas, tus piernas cálidas y mis manos frías. Las luces de la ciudad se están apagando poquito a poco, y mi cabello está cayendo sobre mis hombros que ansían tu saliva. Ríete.

Te estoy esperando, ojalá que no tardes, ya tengo lista la poesía y los bolsillos repletos de fantasía.
Ya casi es Viernes, no olvides el té (,) desnudaré las persianas y tocaré el piano hasta que llegues,

Hay un duplicado de la llave bajo la alfombra. 
Posdata; tráela, la necesitaremos. Me refiero a la alfombra.


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