¿Qué dices?
Se avecinan cielos grises y tormentas devastadoras; las palabras de amor se desvanecerán y las margaritas ya no crecerán. Se cae gota a gota cada ilusión en forma de lluvia, las puntas de los dedos se ponen cada vez más frías y la niebla crece en exceso ante los ojos del corazón. A veces nos partimos en pedacitos cuando los rayos iluminan nuestras almas, se siente vacío el lado izquierdo de nuestras camas y la taza de té "quiero" se enfría en las madrugadas. Las rosas blancas se marchitan después de un par de semanas y las cartas escritas se olvidan en el cajón de tu mesita de noche. Las estrellas ya no brillan con la misma intensidad y a los ojos nos dejamos de mirar. La sutura de nuestra herida está hecha de puntos suspensivos, ya no me besas con pasión y no me tomas de la mano mientras andamos por la vereda.
¿Sabes qué es lo peor? Extrañar a alguien que tienes al lado.
Sentir que las piernas me tiemblan cada vez que te acercas y tener el impulso de arrojarme a tus brazos cuando me tomas con fuerza. ¿Alguna vez has pensado qué siento cuando me besas? Un escalofrío me recorre de los pies a la cabeza, me empapas de esperanza, me perforas, me estremeces, me destrozas. Eres mi veneno y mi antídoto a la vez, no me curas, no me matas, me mantienes en estado vegetal, rendida a tus pies. Compongo canciones, te escribo poesía, me llenas de insomnio y a medio día me olvidas. ¿Olvidas?
La lluvia desciende sutil, anda por las calles de la ciudad intentando cubrir lo que queda de nosotros, cubre los rostros tristes y llena de felicidad las raíces. Camina taciturna componiendo sinfonías y le grita a medio mundo buscando compañía. Y yo la acompaño en su aflicción. Estoy buscándote bajo las piedras, entre los árboles, sobre las nubes, en todas partes; pero por más que intento, no me dejas encontrarte. Te escondes en cada rincón de la eternidad, te disfrazas de un "siempre" y de vanas promesas. Y yo, deambulo con la creencia de que regresarás a nuestro sendero, de que me sujetarás con fuerza como aquel Abril y que no nos dejaremos ir.
Somos más fuertes que esto.
Quizá olvide tu color favorito o cuándo cumplimos más meses. Quizá desconozco de qué color son tus lágrimas o el color de tu ropa interior, pero cada que vienes, olvido todo y renazco para ti, como el Sol cada mañana y la Luna cada anochecer. Ahora, dime, por favor, ¿cómo miras a la persona que amas y le dices que la extrañas?, ¿cómo le expresas en palabras cuánto es que la amas?, ¿cómo enuncias las razones que le hacen insuperable, inmejorable, impecable?, ¿cómo le miras y le suplicas que no se vaya?, ¡¿cómo?!
Quizá somos demasiado jóvenes y los romances sólo los duran algunas noches de desvelo. Quizá no medimos consecuencias ni escatimamos en expresiones; y es que, pretendemos volar tan alto con estas débiles alas que se nos conceden cuando nos emprendemos en el vuelo de amar otra alma. Es algo tonto intentarlo tanto, arder tan intensamente y consumirnos tan rápido. Vamos, venimos y no nos preocupamos de los daños hasta que notamos ausencias, y dejamos de ser uno, para convertirnos en dos o tres frágiles pétalos del "me quiere, no me quiere". Llegan personas y se van millones de ellas, la ambición por amar cada vez crece más y nos lanzamos al vacío sin precauciones. Después de tanto veo que estás, sin estar y pienso en lo que me hace falta, pienso en ti.
¿Qué es más fuerte? Ojalá enloquezca para ir detrás de ti. Ojalá pueda escribirte un poema bellísimo que te exprese lo que deplora mi corazón, ojalá consiga exteriorizar lo fascinada que estoy por tus preciosos ojos y la pureza de tu ser. Ojalá pudieras entender que no quiero estar ni un segundo más sin ti. Me haces tanta falta. Amo tu entropía, tu locura y tu caos; y quiero perderme perpetuamente en tu amor.
¿Qué dices, continuamos? Acompáñame, te prometo una dosis más grande de besos y algunos más de mis versos. Te prometo menos soledad y más días tenues. Te prometo recordarte que te amo y volverme poeta para que nadie te haga daño. Te prometo más fotografías y eternidades mientras cuento tus lunares. Te prometo un lugar lleno de magia y mucha más esperanza.
¿Qué dices, te quedas? Vas a ver que no te arrepentirás, y que cada día que pase estaremos más cerquita de la bóveda celeste. Te prepararé café por las mañanas y te cantaré con mi voz desafinada.
¿Qué dices, caminamos? Aún tengo mucho amor guardado para ti.
¿Qué dices, nos amamos?
¿Sabes qué es lo peor? Extrañar a alguien que tienes al lado.
Sentir que las piernas me tiemblan cada vez que te acercas y tener el impulso de arrojarme a tus brazos cuando me tomas con fuerza. ¿Alguna vez has pensado qué siento cuando me besas? Un escalofrío me recorre de los pies a la cabeza, me empapas de esperanza, me perforas, me estremeces, me destrozas. Eres mi veneno y mi antídoto a la vez, no me curas, no me matas, me mantienes en estado vegetal, rendida a tus pies. Compongo canciones, te escribo poesía, me llenas de insomnio y a medio día me olvidas. ¿Olvidas?
La lluvia desciende sutil, anda por las calles de la ciudad intentando cubrir lo que queda de nosotros, cubre los rostros tristes y llena de felicidad las raíces. Camina taciturna componiendo sinfonías y le grita a medio mundo buscando compañía. Y yo la acompaño en su aflicción. Estoy buscándote bajo las piedras, entre los árboles, sobre las nubes, en todas partes; pero por más que intento, no me dejas encontrarte. Te escondes en cada rincón de la eternidad, te disfrazas de un "siempre" y de vanas promesas. Y yo, deambulo con la creencia de que regresarás a nuestro sendero, de que me sujetarás con fuerza como aquel Abril y que no nos dejaremos ir.
Somos más fuertes que esto.
Quizá olvide tu color favorito o cuándo cumplimos más meses. Quizá desconozco de qué color son tus lágrimas o el color de tu ropa interior, pero cada que vienes, olvido todo y renazco para ti, como el Sol cada mañana y la Luna cada anochecer. Ahora, dime, por favor, ¿cómo miras a la persona que amas y le dices que la extrañas?, ¿cómo le expresas en palabras cuánto es que la amas?, ¿cómo enuncias las razones que le hacen insuperable, inmejorable, impecable?, ¿cómo le miras y le suplicas que no se vaya?, ¡¿cómo?!
Quizá somos demasiado jóvenes y los romances sólo los duran algunas noches de desvelo. Quizá no medimos consecuencias ni escatimamos en expresiones; y es que, pretendemos volar tan alto con estas débiles alas que se nos conceden cuando nos emprendemos en el vuelo de amar otra alma. Es algo tonto intentarlo tanto, arder tan intensamente y consumirnos tan rápido. Vamos, venimos y no nos preocupamos de los daños hasta que notamos ausencias, y dejamos de ser uno, para convertirnos en dos o tres frágiles pétalos del "me quiere, no me quiere". Llegan personas y se van millones de ellas, la ambición por amar cada vez crece más y nos lanzamos al vacío sin precauciones. Después de tanto veo que estás, sin estar y pienso en lo que me hace falta, pienso en ti.
¿Qué es más fuerte? Ojalá enloquezca para ir detrás de ti. Ojalá pueda escribirte un poema bellísimo que te exprese lo que deplora mi corazón, ojalá consiga exteriorizar lo fascinada que estoy por tus preciosos ojos y la pureza de tu ser. Ojalá pudieras entender que no quiero estar ni un segundo más sin ti. Me haces tanta falta. Amo tu entropía, tu locura y tu caos; y quiero perderme perpetuamente en tu amor.
¿Qué dices, continuamos? Acompáñame, te prometo una dosis más grande de besos y algunos más de mis versos. Te prometo menos soledad y más días tenues. Te prometo recordarte que te amo y volverme poeta para que nadie te haga daño. Te prometo más fotografías y eternidades mientras cuento tus lunares. Te prometo un lugar lleno de magia y mucha más esperanza.
¿Qué dices, te quedas? Vas a ver que no te arrepentirás, y que cada día que pase estaremos más cerquita de la bóveda celeste. Te prepararé café por las mañanas y te cantaré con mi voz desafinada.
¿Qué dices, caminamos? Aún tengo mucho amor guardado para ti.
¿Qué dices, nos amamos?
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