Haciendo el amor en el cielo.
Recostados en el frío césped, empapándonos los cuerpos de agua fugaz y polvo de estrellas, con los corazones abiertos y las heridas desnudas, fundiéndonos en palabras caóticas y miradas taciturnas. Estábamos esperando que la noche nos alcanzara, que la Luna nos cubriera el pecho y se llevara la melancolía. Nos encontrábamos boca arriba, observando el inmenso cielo y diciéndonos "te quiero". Tan humanos, tan insanos, tan enteros y callados.
Fue en ese momento cuando tomó mi mano y la puso en su pecho, al sentir su corazón latir tan rápido mis manos temblaron. Y me besó. Le devolví el beso como si se fuese a acabar el mundo un segundo después; el viento se llevó todo aquello que sobraba, nos dejó desnudas las almas y el Sol se asomó a las dos de la madrugada. No supe ni en qué momento me llevó a la habitación, desabrochó cada botón de mi corazón lentamente y las ropas que cubrían nuestros pensamientos se cayeron solas. La oscuridad nos invadió y sus manos tibias recorrieron mi espalda. Posé mis fríos dedos sobre su cara y con mis labios le arranqué el último suspiro que resguardaba. Ahí estábamos tumbados en la alfombra de algún lugar, fundiéndonos en un dulce sentimiento, deshaciéndonos de nuestros miedos, viajando al cielo. Besé cada lunar de sus templos de carne, y él contó cada uno de mis cabellos, éramos como estrellas fugaces eternamente enamoradas. Cerré los ojos, aunque de todos modos no veía nada, sentí su pecho tibio sobre mi piel helada. Nos adentramos en una majestuosa conversación y nos olvidamos de lo que nos preocupaba. Cuando me envolvió entre sus brazos sentí que estaba desapareciendo.
Huesos, carne, locura, ansiedad, amor, fantasía, soledad. Me llevó a otro mundo cuando sonrió y me quedé encerrada en su corazón. Hicimos el amor en el césped, en la alfombra, en el sofá y frente a la chimenea; hicimos el amor bajo la lluvia, en el decierto y en la cima de una montaña; hicimos el amor en la biblioteca, en el bosque y al final de un arco iris. Hicimos el amor sin quitarnos la ropa de verdad, hicimos el amor mientras nos amábamos de la manera más sincera que alguien pueda imaginar.
Hicimos el amor, una y otra vez. Hicimos el amor, y ahora, él ya no está.

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