Circulo vicioso.
Flores, raíces, hojas, pastizales, brotes, colores, pasiones, amores perdidos.
Caminatas eternas, palabras certeras, locura, obsesión, ¿qué fuimos tú y yo?
Nubes, sentires, mares y cielos, soledad y memorias, ¿a dónde vamos los dos?
Me hice mil preguntas sobre lo que pudo ser pero jamás comenzó, nos llevamos a lo más alto del cielo, fingiendo que podíamos volar tomados de las manos, mientras las arrasadoras tormentas venían detrás nuestro amenazando con recuerdos y esperanzas vanas que finalmente nos alcanzaron. En el trayecto se me rompieron las alas, pero tú me sostuviste por un rato, yo me di cuenta que las tuyas estaban deterioradas, pero jamás hice caso, porque confiaba en lo que eras, creía en tu fortaleza, tu pasión, tu entrega infinita a aquello que no tenía sentido, eras un experto para los desastres, todo un explorador para las mareas altas, y aún más para la rareza que era yo. Nos introdujimos en un circulo que nos atrapó, me tomaste con fuerza de la mano y dijiste que no me soltarías, prometiste que existían las reservas suficientes para los dos, confíe en ti cerrando los ojos y me lancé al vacío sin pensarlo dos veces, me abracé fuerte a tu cuerpo y me aferré al presente en ese momento, pero no conseguí nada porque me soltaste a la mitad del camino, dijiste que no podías continuar, que no existía salida alguna para escapar, me pediste que esperara en el centro de aquel circulo que poco a poco me enviciaba, te fuiste con la única luz que nos quedaba, dijiste que buscarías ayuda, que tratarías de encontrar una salida, pero que volverías por mí a aquel frío y solitario lugar; te marchaste con aquella esperanza final que no volví a ver jamás. Te observé de arriba a abajo mientras desaparecía tu silueta entre la absorbente oscuridad, poco a poco la luz se esfumaba junto contigo en la inmensidad. Estuve asustada por varios días, quise correr tras de ti, traté de aventurarme sin tomar medidas, pero al final, de nuevo me perdí. Dejé pequeñas huellas en el camino para poder volver en caso de extravío, caminé en línea recta, hasta olvidé por un momento que me encontraba en aquel circulo. Cada paso significaba anestesia, pero yo me sentía un poco más cerca de ti, me detuve un par de veces para acoplarme a la oscuridad renovada que me ofrecía cada parpadear, pero tristemente nada pude lograr. Estaba a punto de rendirme, cuando vi una pequeña luz, corrí a toda velocidad creyendo que de ti se podría tratar, y afortunada o desafortunadamente te encontré, tan mágico y excepcional como te recordaba. Tuve miedo de acercarme a ti, pero recordé de pronto todas esas palabras que me dijiste alguna vez, la ilusión brotó dentro de mi ser y los sentires dentro de mi corazón comenzaron a florecer. Cuando estuve un poco más cerca de ti, sentí la necesidad de correr a abrazarte con todas mis fuerzas y gritarte cuánto es que te había extrañado, quería preguntarte por qué te habías demorado tanto, pero entonces la vi. Al ver su belleza comprendí por qué no habías vuelto, te habías quedado hipnotizado ante su majestuosidad, tus alas se encontraban en perfecto estado a diferencia de las mías que mantenían un terrible aspecto. Entonces me di cuenta que ya nada podía hacer, eras libre nuevamente y yo sólo merecía el olvido. Mi mundo se colapsó y sobre mí calló lo que supuestamente construimos los dos. De pronto volteaste a verme y bajaste la mirada, más tarde te diste media vuelta como si no hubiera pasado nada; fue ahí cuando pensé que nada de lo que dijiste fue verdad, confíe tanto en ti y me soltaste a la mitad, me dejaste caer y rompiste la promesa de "estaré al final para ayudarte a levantar", yo quería ayudarte y tú terminaste aprisionándome cuando supiste que estaba irrevocablemente enamorada de ti, me hiciste esclava en tu dominio, me volviste adicta a ti, para luego marcharte, sin decir adiós.
Puedo perderme en el olvido, pero quiero decirte algo más: jamás nadie te podrá querer de la forma en la que yo lo hice, lo hago. Tus defecto eran mi debilidad, me encantaba que para nada fuéramos algo similar, mis promesas siguen intactas, aquí estaré como lo dije mil y una veces. El tiempo que pasamos juntos fue increíble, lamentablemente ardimos tan rápido que nos volvimos cenizas en un lapso muy corto de tiempo. Tú no dijiste adiós, pero se entiende muy bien cuál fue tu intención. Yo tampoco diré adiós, aunque cada día que pase, algo nuevo dentro de mi nace.
Aunque parezca absurdo, te sigo esperando, pero por favor no vuelvas, porque mis alas ya estoy sanando.

Comentarios
Publicar un comentario