Aquí estaré.

Yo sabía que eras tú cuando nuestras miradas se encontraron por primera vez. 
Yo sabía que habías llegado, porque mi ser sintió calma y paz. 
Yo sabía que me habías encontrado, cuando sonreíste y mi vida tomó otro sentido. 
Yo sabía que eras tú, porque cuando me besaste por vez primera, algo dentro de mí se encendió. 
Yo sabía que eras tú, porque entre tus brazos encontré la salvación. 
Yo sabía que eras tú, porque el miedo se esfumó. 
Yo sabía que eras tú, porque te quise tan pronto, porque te volviste importante, porque ya no quería estar ni un segundo lejos de ti. 
Yo sabía, pero ya no sé...

Dicen que en un día no se olvida ni en dos se ama, y son tan ciertas esas palabras. Son tan ciertas que dañan, porque yo te amé sin conocerte, sin saberte existente, mientras tú amabas.
Cariño mío, no sabes cuánto me alegro de que jamás hayas estado solo, de que te enamoraras de un ser tan magnífico como ella.  Me da gusto saberte feliz en aquellos días en que yo moría por encontrarte. 
Ahora, cariño mío, no sabes lo mucho que detesto verte sufrir, porque sé que aunque callas no has podido olvidarle, sé, pero no sé.
Cuando miras a la nada sé que recuerdas alguna cosa, tal vez la lluvia la trae entrelazada y por eso no te gusta. No te preocupes, todos tenemos secretos, el tuyo es, que quisiste demasiado. Pero déjame decirte algo, ella también lo hizo. 

“Salirme del papel al dibujar mi corazón porque ya no me cabe en el pecho.
Escribir para no llorar y mientras lloras escribes.
Estar cansada de lunes a siempre.
Dar guerra deseando la paz.
Sonreír de mentiras y que esa sea la única verdad.
Tener problemas y que sean lo único que te queda.
Perder por querer y dejar de querer para no perder.
Llegar al final sin saber donde acabar.”

El mundo, la locura y el drama. Y tú, y yo, y la nada. Y duele muy dentro, en el fondo del pecho. Y la paciencia se me desarma, y las piernas se desbaratan. Y el cielo cae en pedacitos sobre mi cabeza, y la voz se entrecorta, y las lágrimas brotan.
Pero te seguiré esperando, porque de veras te he amado entre eternidades y suspiros, entre miedos y delirios. 
No le olvides jamás, no le dejes atrás, aún no es tiempo, aún le amas, las canciones que cantas la traen de regreso, enredada en sinfonías. Y lo sabes, y yo lo sé, y la recuerdas, y está bien. Los grandes amores no se olvidan jamás, los grandes amores son los que traen paz. 
Imagínale, quiérele, extrañale, ámale. El tiempo que sea necesario, amaneceres, anocheceres, eternidades o días contados. Recuerda y revive, que las heridas están frescas, que el analgésico aún no hace efecto. Y no finjas que todo está bien, y no pretendas sonreír cuando estás partido en pedacitos. 
Porque el mundo es así, porque duele, pero está bien. Cada lágrima es una gota menos, cada palabra nos desecha un miedo. 
Los recuerdos, a diferencia de las promesas, no se rompen. 
Aquí estoy, pero espero que no me veas, siénteme, pero no me quieras. Termina de amar con todas tus fuerzas, acepta y después vuela. Yo siempre estaré aquí, esperando verte volver, esperando verte venir. Tómate tu tiempo, que los amores son así, infinitos y alocados. 
No intentes ir demasiado rápido, es mejor disfrutar el paseo entre las tristezas, porque te llenan de fuerzas y esperanzas nuevas. 

Te quiero, entre llantos y sentires.
Te quiero, como siempre lo imaginé.
Te quiero.
Y te espero todavía. 
Aquí estaré. 


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