Es triste, ¿no?...

Es triste, ¿no?, mirar el cielo y no encontrar refugio en ninguna constelación, sentirte perdido y hundido un poco más cada segundo. Pretender que eres fuerte cuando sabes que estás completamente roto.
Es triste, ¿no?, amar y esperar a un alguien que jamás volverá. Quedarse atado de brazos y piernas al olvido desigual. 
Es triste, ¿no?, que el insomnio no te deje en paz, que cada momento exista alguien en tu pensar que se marcho sin huellas dejar. Sentir que ha ocurrido lo peor en el fondo de tu alma y no poder continuar.
Es triste, ¿no?, llorar en tu habitación a la oscuridad, gritar que ya no puedes más, pero jamás dejar que alguien más lo consiga notar. Sonreír sin ánimos, llorar con todas tus fuerzas para sabérte humano, pero aún así no poder avanzar.
Es triste, ¿no?, mirar fotografías y sentir tu corazón fallar, morir en el intento de olvidar, creer que algún día lo podrás superar. Cantar viejas canciones a la soledad que invade momentos en que aquel ser ya no está.
Es triste, ¿no?, escuchar su nombre y dejar de respirar, volverte prisionero de ilusiones vanas que se hospedan en el alma, así, sin más. Querer abrazarle y saber que no volverá.
Es triste, ¿no?, soñar con aquel humano dentro y fuera de la realidad, creer que si fueses diferente aquel sentir podría durar más. Pretender esconder miedos que te dejó y traer de vuelta esperanzas que se llevó.
Es triste, ¿no?, que el viento te traiga la fragancia de sus cabellos amados, que tus oídos se vuelvan sordos al fingir que ya no te importa y que los labios se enmudezcan cuando todo aprisiona. Que el sol salga y que no puedas verlo, que el frío queme y te vuelvas invierno. Que las primaveras no existan y los veranos se marchen con su recuerdo.
Es triste, ¿no?, extrañarle a cada momento, conservar algún objeto para sentir que aún está, que la oscuridad te aseche aunque sean las doce del medio día, ir a aquellos lugares en los que compartían y sentir desfallecer.
Es triste, ¿no?, compararle con todas las personas que pasan por tu vida, pero jamás encontrar a quién querer. Que las mañanas se vuelvan noches y no puedas ver el tiempo correr, que el mundo se esté acabando y sentir que ya no importa porque se fue antes del verano.
Es triste, ¿no?, recordar aquellas promesas, y los "siempre aquí estaré". Que se sienta que algo atraviesa la piel y huesos del alma. 
Es triste, ¿no?, creer que jamás vas a volver a amar. Que las personas sean absurdas sin que aquel ser esté, que el mundo pierda sentido, y no poder morir de pie. Que las tardes en el campo se borren, que los besos en el cuello se desvanezcan, que los abrazos y las palabras se eliminen, que no esté más, y que no vuelva jamás.
Es triste, ¿no?, tener en quien pensar, a quien amar, a quien extrañar, pero no a quien contemplar, que estés llorando en este momento porque te vino a la mente su rostro, y que sin decir su nombre, esté ahí, en ti, pero no contigo.
Es tonto, ¿no?, que pretendas olvidar y no lo consigas, que quieras anesteciar tus sentimientos, que intentes dejar atrás lo que sabes que, jamás, se irá.

Es triste, ¿no?, que el amor le duela a quien se queda, pero jamás a quien se va...



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