Utopía, ilusión, quimera, ficción, sueño, ¿qué más da?..

Esta noche me he vuelto humana y te he escrito viento, que irrumpe en mi morada. Has entrado en mi alma con el afán de romper todos aquellos recuerdos nocivos que en ella guardaba. Has causado una revuelta dentro de mi cabeza, y luego te has marchado, cerrando la puerta con delicadeza.
Sé que no tienes sueño y el insomnio te pesa, sé que le temes a la oscuridad dentro de las estrellas, sé, sé que esto a penas comienza.
Me he asomado a la ventana con la esperanza de verte plasmado en el cielo, pero esta noche no estás y tal vez no vuelvas más.
He encendido la luz porque la soledad me asecha. Le temo tanto como a tu ausencia.
He colocado dos almohadas en la parte más alta de la cama, una para recostarme y la otra para esperarte. No sé si quieras volver después de tanto y tanto, pero he dejado la puerta entre abierta por si a caso en la madrugada el viento te absorbe, te traslada y regresas.
Sigues siendo aire, afuera, golpeando la acera. Se te ha unido la sinfonía del "te extraño", pero ya no sé a quién va dirigida. Me he cubierto los oídos con las manos, tratando de ignorar tus arrebatos exagerados, pero no he podido pues me gana la curiosidad, así que me he puesto de pie para comenzar a averiguar. Me he asomado por la ventana con precaución y he visto al amor danzar tu terrible canción. He llorado todo lo posible, pero no he conseguido nada. Me he tumbado en el colchón y me he cubierto de dolor las puntas de los pies.
Me he quedado dormida un par de minutos, y la calma ha abordado mi alma.
Voltea al cielo, la Luna plasmada nos observa las caras. No he notado cuándo es que has llegado, pero estás aquí, acostado a mi lado. Ocupando la mitad de la cama, con los ojos cerrados y la respiración aplacada. Me ha venido a la mente aquel crepúsculo en el que has dicho "no poseo sueños, ni grandes ni pequeños", he notado que me has mentido, pues tus ronquidos revelan tus esperanzas. Dentro de lo banal existe una luciérnaga, que guía tu corazón a la verdadera razón del existir. Esa luciérnaga que le canta a una estrella que adorna el cielo junto a la Llena, esa chispa de fe que engalana tu psique.
Te has ido a dormir y no has alcanzado a leer lo que he escrito esta noche para ti, el viento se fue contigo y arrasó con nuestros secretos mismos. Tú te vestiste con mis promesas y yo con tus tristezas.
El camino se ha quedado atrás, el caminar debe continuar. Nos quedan un millón de pasos por dar.
Me he dirigido a la derecha, has tomado tú el de la izquierda. Ojalá todo sea proporcional, pues contigo en un futuro quiero volverme a encontrar.
Mi mayor sueño es perder el miedo, mi mayor sueño es volver a amar. Enterrar los recuerdos en aquel lugar, pero jamás olvidar. Volverme más fuerte de lo que soy ahora y poder correr a tomar tu mano acogedora.
Cariño mío, es tiempo de que beses otros labios con dulzura, abraza otros cuerpos con ternura, ama otros corazones con locura.
Noviembre no es nuestro tiempo.
Nuestro intervalo ya vendrá.
Lo sé, pasará.
Entonces podremos encontrarnos en un ciclo más apropiado, nada nos detendrá y juntos tú y yo podremos estar.
No tengas miedo y no me extrañes, que yo no lo haré, porque cada día que pase, será uno más que estemos cerca de terminar la frase.
Descansa, esta noche y otras mil, hazte y hazla feliz. Y jamás le temas al vivir.
Nos vemos siempre, aquí, en el cielo y en cualquier lado.
Tu Joss.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La mudanza.

A la Luna.

La última vez.