Crepúsculo de insomnios y recuerdos tuyos.

Qué bonito sería volver a conocerte. Recuerdo esa noche a la perfección, cuando por primera vez vi tus manos y sentí un gran dolor dentro del corazón. 
Te vi, pero no te vi. 
¡Qué complicado este sentir!.
Me he hablado mucho de ti siempre y en todos lados, y aunque es horrible no tenerte, resulta mágico encontrarte ahí, en ese rincón de mi alma al cual nunca antes, nadie, se había asomado. 
Te he buscado por todos lados, pero te encubres en tonos tenues. 
Te escondes en las madrugadas de Domingo y es sólo ahí donde te encuentro, pero jamás te veo. Hoy es Martes nuevamente, como la semana pasada y la que vendrá, siempre hay un Martes, pero nunca un Martes "nuestro". Y aunque es Martes y está en el calendario, no me lo creo, parece un día cualquiera, al fin y al cabo, no estás cerca. Un Martes sin amor no es Martes, ni siquiera merece un nombre por tu ausencia. 
La otra noche he dicho adiós sabiendo que no quería irme, y he vuelto, como bien lo predije. 
Me he enamorado de ti unas mil veces,
miles sin precio y ochocientas he querido irme, pero aquí me tienes, esta noche, sí, en este mundo y en el espacio, arropando mis sueños y miedos, buscando en las sabanas corazones abstractos y husmeando esperando encontrarte en ellas. Pero no estás.
Grito con solidez a las paredes de la casa, pero mi voz desesperada retumba en las puertas y ventanas, obteniendo nada. 
Te quiero aquí, conmigo, en donde siempre eres todo, en donde el olvido no toca nuestros sentidos. Te quiero aquí, a mi lado, en donde puedo mirar tu rostro y explorar tus lunares y tu cuerpo helado. Te quiero aquí, mirando el cielo teñirse azulado, amando tu sonrisa y tus labios. Te quiero en donde pueda tocarte. Te quiero, en donde pueda amarte. Te quiero, te quiero, siempre te quiero, para soñarte si es que no puedo encontrarte. ¡Que bonito! ¡Que bonito sería mirarte!.
He pensado en ti todo el día, y volver a soñarte me ha vuelto poeta, sin titulo ni meta, poeta que cree en el amor a primera vista, y también cree que puede enamorarse de alguien aunque no exista. Amor a primer sueño, como tú, como mi anhelo. Como el desastre y la controversia que causaste en mis adentros con tu sonrisa tan bonita que deslumbraba todo el cielo, una tremenda locura contemplada por la Luna. Llevo arrastrando esta cadena de sueños, buscando una cinta de amor para ellos, compulsivamente enloqueciendo, imaginando de lo que serán capaces mis ojos al verte, desgastando tus labios con la mente, mientras vienes o me voy. 
Este recuerdo que alegra mi alma, este recuerdo que envenena mi ser, este recuerdo que me provoca felicidad eterna en la boca, que se atreve y dibuja una sonrisa hermosa.
Ya es noche y me voy.
Te amo, aunque sé que no me lees.
Aunque sé que no me ves.
Aunque sé que no existes, ni sientes, ni vienes el jueves o viernes.
Aun así, te amo, y te espero, el Lunes, el Martes o en Enero.


Atentamente: quedo de usted, perfección en todas sus facetas. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

La mudanza.

A la Luna.

La última vez.