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Mostrando las entradas de julio, 2017

El adiós sempiterno.

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Efímera noche que esconde secretos etéreos dentro del buró, en donde también oculto los condones sobrantes de nuestra última noche como amantes fugaces que no duró más que un estornudo ambulante recorriendo los pulmones del amanecer.  Taciturna soledad de Julio con un libro tuyo sobre la mano izquierda y la derecha dentro del pijama que me llega hasta las caderas que dejaste huérfanas aquella noche menguante en que te apartaste para siempre de ellas.  Silente oscuridad que atrapa los días del calendario que se quedaron sin planes y sexo lascivo dentro del armario que nos guardó la eterna interrogante del "siempre juntos", que no nos duró ni un instante. Ausentes tus manos sobre mis pechos libres de sostén, que resguardan la incognita del ayer, y mientras miro tu foto todavía flamante sobre el estante, resguardo entre mis piernas la esperanza del "volveré". Adioses infernales dentro de la luna que se quedó sin conejos y sirenas desde tu partida; y perlas esparcid...

Te voy a escribir una carta.

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Te voy a escribir una carta, y otra vez es de amor; otra vez es de madrugada, otra vez es Domingo y otra vez hace frío.  Te voy a escribir una carta, para decirte que esta ausencia lleva tu nombre escrito, que no puedo sacarte de mi pecho y que llevo enterrado tu recuerdo justo en el lado izquierdo.  Te voy a escribir una carta para decirte que todas las cartas de amor son nada sin ti; que el cielo nublado sigue guardando mis lágrimas, que las gotas de lluvia saben a dolor y que no he visto un arco iris desde que no estás.  Te voy a escribir una carta sin firma, sin remitente, sin fecha; porque no importa cuándo la leas, siempre estoy pensando en ti.  Te voy a escribir una carta para decirte que el colchón está muy grande, que el invierno se está anticipando aquí en mi habitación y la primavera de pronto se esfumó.  Te voy a escribir una carta para que sepas que no dejo de tejer las alas, y de mirar las estrellas que tiritan en el azul, mientras me arrojo a...

Bosquejo de un amor imposible.

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En mi habitación hay un viejo cuadro que mi madre compró en una tienda de antigüedades a un anciano hace varios años. Y todavía no puedo decirle adiós. Eran las nueve de la noche de un Domingo frío de Julio, la tormenta se apoderó del cielo y del infierno y nos inundó las avenidas y las vidas al unisono. La electricidad se esfumó, y en mi habitación, nos quedamos sólo el viejo cuadro y yo. Miré por la ventana la oscuridad inmensa, por más que intenté guardar la calma, la lobreguez me atrapaba. Me recosté en la cama y dirigí mis ojos a la pared de enfrente, encontré una Luna y una ininteligible sirena posada sobre la arena. El realismo invadía aquella obra, el lienzo te decía "no te apartes de mí ahora". El tic tac del reloj resonaba en aquel lugar, y entre más la miraba, más dentro podía estar. Mis pies palparon la arena, y poco a poco se acercaba la sirena. Su voz era un cúmulo de melodías seráficas, sus labios carnosos se movían al son de la locura y así fue como perdí la...