Nombres propios.
El que tenía los ojos color sol y la piel de durazno el que albergaba la esperanza en cada una de sus manos el que soñaba en grande y escribía poesía a escondidas el que jugaba a cantarle a la luna diez mil melodías el que se iba al medio día y volvía cada marzo sin control que tocaba las campanas del adiós el que se despedía sin decir hasta nunca porque no se iba no se quedaba el que enamoraba a las estrellas con la serifia de su voz el sol Manuel que iluminaba mi oscuridad pero no me sabía amar el que jamás se irá el que jamás volverá el que no le pertenece a nadie más que a la puesta de sol el que tiene cien lunares y una inconmensurable pasión el que no sabe amar a quien no dejas de amar el que se extraña pero no quieres volver a mirar. El de la espalda de galaxia que me escondía los miedos el que bailaba en la pista de hielo y se fumaba dos mil cigarrillos de ensueño el que manejaba un auto escarlata dos mil dos el de nombre Mario indeleble e impenetrab...