Rosi, el nombre de una flor.
Conocí una vez a una mujer con el nombre de una flor, las personas la llamaban Rosi. Ay Rosi, ¿cuándo vas a florecernos el corazón? Tenía el cabello dorado y sus mejillas eran del color del Sol. Su voz era un cúmulo de melodías seráficas, Rosi era especial. Su perfume olía a violetas, tenía el corazón de una fiera. Rosi miraba el cielo, pero no pedía deseos, porque sabía que hundido en él estaba su mayor secreto. Ay Rosi, volverás a verlo, lo prometo. Estaba enamorada de un millón de cosas, flores, lluvias, tormentas, colores. Rosi era un secreto inconfesable, un astro inalcanzable. Ay Rosi, ¿cuándo volverás a soltarte el cabello y sonreirás hasta que se caiga el cielo? Era poetisa inolvidable, un mar lleno de gotas pasionales; era la chispa de esperanza que te salva cuando tienes miedo, la porción de adrenalina que te impulsa a hacerlo. Rosi era vida, una mujer perdida. Rosi tenía un jardín lleno de recuerdos, lo regaba cada día con la esperanza de que así crecería lo que ...