De Enero a Diciembre.
A veces cierro los ojos y sueño que aún estás aquí, no sé cómo explicártelo, es complicado imaginarte y saber que te perdí. Si me lo preguntas, aquí adentro está helando y siento que fuimos como una triste estrella fugaz pasando, andando por un cielo que aún existe, pero que se extinguió para mí cuando te fuiste. Llevo en mi memoria nuestros atardeceres juntos, la complicidad de nuestras almas, la vehemencia de nuestra llama y el recuerdo de ti bailando antes de irnos a la cama. Me pregunto cuándo fue que todo se derribó. ¿Cuándo nos volvimos cenizas? ¿Cuándo comenzaron a agotarse nuestros días? ¿Cómo fue que todo terminó? Cuando miro por la ventana puedo ver nuestros recuerdos, ya no quedan cosas buenas, pero aún así lo intento, llevo aquí dentro un motivo muy grande para aferrarme a ti y lo nuestro. Quizá sólo estás confundido y tienes miedo, yo sé que aún quieres estar conmigo, que no te he perdido; Noviembre estuvo podrido, Diciembre no tiene sentido, quisiera retroceder...