La lista del super.
Miércoles obsoleto de un Julio cualquiera. Salí de casa a las diez de la mañana, saludé a Alicia quién regaba su jardín y me subí al auto. Revisé mi bolso: dinero en efectivo, teléfono celular, llaves, pintalabios carmín, bolígrafo, reloj de bolsillo, gafas anticuadas y la lista del super. Viajé por cuarenta minutos por la carretera acompañada de la música de Radiohead. Y sólo se percibía algo en el aire: monotonía. Por fin llegué al super, tomé una canastilla y me perdí entre los pasillos. Huevos, atún, mermelada, jugo de naranja, leche, algunas frutas y tú. Sí, tú. No sé cómo terminé bajo la luz de la luna en un lugar como éste, con la lista del super en las manos y al reverso aquel poema que escribiste para mí. Aquel poema escrito a las once con veintidos un Miércoles obsoleto de un mes cualquiera. "Fui un ave, y ya no lo soy, me enamoré de una ilusión, te miré y conseguí volar, ahora no sé cómo regresar. Fui una mariposa, y ya no lo soy, ...