Silencio.
Esta noche, el viento helado se ha metido en mi habitación, tan sabio, escandaloso y eterno. Ha inundado mi cuerpo entero de miles recuerdos tristes y bellos, ha coloreado mi habitación con una bella escala de grises, me congeló la punta de la nariz y sentó sus raíces. Estaba a punto de quedarme dormida, pero no me dejó hacerlo, me tomó de los cabellos y me preparó una taza de té, él se sirvió un poco de café y me contó la misma historia de siempre. Dieciséis años, un sueño, un "ser inexistente", color blanco y verde, una dosis de poesía y una preciosa letra "M", un montón de oscuridad, misterio e irrealidad, mucho silencio, locura y extrañes. Comenzó a hablar sobre aquello que creí que algún día podría olvidar. En esa historia estabas tú y tus preciosos ojos marrones, en esas palabras venías tú y tus hermosos lunares enormes. El tiempo corrió a toda prisa, y yo escuché la historia hasta el final sin quedarme dormida, el viento se movía de un lugar a otro, tan es...